2015
Inmuebles sostenibles e hipotecas sostenibles para particulares

Raphaël Nouwen, gestor senior de relaciones con pymes

¿Qué inspiró este proyecto?

Vuurtoreneiland o “la isla del faro” es una isla artificial creada hace 300 años y que se encuentra en el lago Markermeer, cerca de Ámsterdam. Originalmente, en 1700, se edificó allí un faro de piedra. La estructura actual de hierro forjado se construyó en 1893 y sigue siendo el único faro de Ámsterdam. La isla también alberga la casa del farero y un fuerte abandonado, que forma parte del sistema de defensa de la ciudad vieja de Ámsterdam y está incluido en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

A fin de conservar el valor histórico natural único de la isla, el departamento de Patrimonio Forestal, propietario de la isla, lanzó en 2012 un concurso a escala europea para explotar la isla. Los ingresos de las actividades comerciales debían financiar las labores de conservación y mantenimiento del paisaje y las citadas construcciones. El departamento de Patrimonio Forestal también deseaba abrir el emplazamiento al público, de forma que cualquiera pudiera disfrutar de él.

Dos jóvenes emprendedores pensaron que se trataba de una oportunidad única y presentaron su plan. Su actividad comenzó con un proyecto piloto consistente en un pequeño restaurante temporal que abrieron durante el verano. Los visitantes llegaban en barco a la isla deshabitada, donde se servían platos ecológicos y regionales en un entorno idílico. La experiencia fue muy bien recibida. En la actualidad, el proyecto se encuentra en su cuarto año de vida, con pleno respaldo oficial.

¿Qué aspecto innovador incorpora?

La pareja de empresarios obtuvo un gran éxito convirtiendo la isla en una experiencia única al asociar la conservación y el disfrute de la naturaleza con sus construcciones características.

Los promotores destinan los ingresos del restaurante a mantener y administrar el entorno, el fuerte y el faro. Para generar electricidad, tomaron decisiones conscientes y sostenibles. “Calentar a las personas, no el lugar” es un viejo concepto por el que, en vez de calentar espacios completos, solo se climatizan las zonas que albergan a los visitantes: por ejemplo, en el restaurante únicamente se calienta el espacio que se encuentra debajo de las mesas; las sillas se encuentran forradas con piel de oveja y en la chimenea se utiliza madera de la isla.

¿Qué impacto ha tenido Triodos Bank en su actividad?

Triodos Bank contribuye a la conservación de esta extraordinaria isla. Su financiación permitió además que el espacio pudiera abrirse al público y convertirse en un lugar de encuentro en el que disfrutar de la naturaleza salvaje, con animales en libertad y especies vegetales poco comunes, muy cerca de la ciudad.

¿Qué impacto ha tenido este proyecto en su sector?

Vuurtoreneiland es una fuente de inspiración para otros proyectos de reordenación. La combinación de diversos aspectos relacionados con la sostenibilidad con un pequeño local de restauración ecológica hace que esta iniciativa sea única y un ejemplo a seguir para el sector.

¿Cuál es el impacto local de este proyecto?

Los habitantes de Ámsterdam y de otras procedencias visitan la isla para escapar del ritmo frenético diario y vivir la naturaleza de cerca. Cabe destacar que, además de crear empleo para un pequeño número de personas, el trabajo que se lleva a cabo contribuye a conservar el valor natural e histórico-cultural de la isla de cara al futuro.

¿De qué manera comparte Triodos Bank su visión?

Triodos Bank financia proyectos sostenibles que giran en torno a las personas, el medio ambiente y la sociedad. Esta visión multidisciplinar la comparten las personas que han desarrollado la isla del faro. Tras tres temporadas repletas de éxito, Vuurtoreneiland demuestra cómo los emprendedores pueden combinar actividades comerciales en un entorno vulnerable, y hacerlo de forma sostenible.